Acción conlleva reacción. Reacción implica repercusión.

Generalmente no solemos pensar en las consecuencias de nuestras acciones. Hasta lo que puede parecer la acción más normal, las rutinas, los actos más inocentes,…  tienen ciertas consecuencias para las personas de  nuestro alrededor.

En este cortometraje se puede apreciar en forma de comedia con cierto toque humorístico cómo todo lo que hacemos tiene de alguna manera un efecto en los demás.

 

Ninguna acción esta exenta de su reacción y esta de su repercusión. Todo lo que hacemos en esta vida cambia algo en el mundo, aunque nunca seamos capaces de ver ese cambio, aunque ese cambio sea invisible para nosotros, ese cambio estará presente en algún lugar del mundo.

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Ideas creativas para domingos no aburridos.

Me encanta recordar aquellos momentos en los que nada importaba y cualquier cosa nos hacía felices. Me gusta, en esos días que parece que todo se tuerce y nada sale como deseamos, mirar a cualquiera de las cuatro paredes de mi habitación y, encontrar aquellos álbumes de fotos que guardan entre sus páginas los recuerdos de unos días maravillosos. El reloj se detiene, inmersa en sus páginas,  intento atraer de nuevo aquellas emociones que a través de esas fotografías tomadas en el momento adecuado me hacen ser feliz. Un cumpleaños. El primer día de verano.  Los amigos de la infancia. Esas tardes en el parque. Todos esos momentos perfectamente conservados entre sus páginas.

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Conmovida por todos esos recuerdos me paro a pensar, y me doy cuenta de que me faltan recuerdos. Que desde el momento en que nacieron las cámaras digitales, fue el fin de las fotografías a papel. Ya no existe la necesidad de revelar aquellas magnificas fotografías  pausadamente tomadas. Ahora parece que todo lo tenemos en nuestros ordenadores, tablets y redes sociales. Pero nada es lo mismo. Nada se compara al placer de pasar las páginas y poder acariciar las caras o sentir el olor a papel viejo. Tampoco existe ya esa inquietud por ir a recoger las fotos reveladas ni aquella pasión por la fotografía.

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Me encantaría recuperar esa bonita costumbre de tener los recuerdos a mano para, cualquier día volver a ser seducida por ellos. Aquí os dejo algunas ideas curiosas para recuperar el placer de crear álbumes de fotos.

 -Albumes tradicionales:

Una buena manera de tener las fotos a mano son los tradicionales álbumes de fotos en los que solo tendrás que comprar un bonito álbum y revelar tus imágenes preferidas.

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–  Albumes de fotos digitales:

A pesar de no ser lo mismo que un álbum con fotografías a papel, los álbumes digitales también ofrecen lugar a la creatividad. Mi propuesta son los álbumes de fotos Hofman. Permiten crear tus álbumes, añadir frases, imagines, … Al final requieren más trabajo que un álbum tradicional, pero el resultado es espectacular. ( Aunque tengo que admitir que requieren un poco más de trabajo que los álbumes tracionales…) Con Hofmann solo tienes que descargarte un programa para el ordendar y ponerte a editar las fotos, cambiar las posiciones, y hacer cosas divertidas con ellas.

-Scrapbooking:

Puede que sea la primera vez que escuchas semejante palabra. No te asustes, en ingles viene a querer decir algo como libro de recortes. Todo suena mejor en ingles. Es un cuaderno en el que además de fotos se pueden incluir dibujos, pegatinas, entradas, recuerdos de viajes y todo lo que se te ocurra. Es una manera divertida de superar la tristeza post-viaje/verano/vacaciones.

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Lo primero que tienes que hacer es hacer una selección de fotos e imprimirlas. Una idea es usar la aplicación como paper lover. Te permite imprimir las fotos que te gusten de tus redes sociales y luego te las envían a casa en una cajita preciosa! Con estas fotos puedes crear tu cuadernito.

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Espero que estas pequeñas ideas os hayan animado a guardar vuestros recuerdos en forma de fotografías. Ya me contareis como os ha ido y si os han servido mis ideas!

momentos felices

¿ Acertamos en las predicciones que hacemos sobre los demás?

Las personas somos diferentes en diferentes situaciones. Imagínate a alguien tímido en dos situaciones diferentes: con su familia o sus amigos y en una fiesta en la que casi no conoce a nadie. La misma persona mostrará diferentes comportamientos y actitudes dependiendo de la situación. Entendemos que las personas están fuertemente influenciadas por la situación, pero a pesar de entender esto, juzgamos a las personas  y ponemos etiquetas dependiendo de cómo se comporten en una determinada situación sin fijarnos en el contexto de esa situación, sino en la persona sí.

 

En un estudio, Lee Ross, investigó como de ciertas son las predicciones que hacemos sobre los demás. En el experimento, Ross, eligió un grupo de estudiantes de la Universidad de Stanford considerados por sus compañeros  como competitivos o cooperativos.

La mitad del grupo de los cooperativos fue asignado al grupo 1, con la otra mitad de los cooperativos.  De la misma manera, el grupo 2 estaba formado por el 50% de cooperativos y 50% de competitivos.  La idea de Ross era que ambos grupos jugasen a un juego. EL juego era el mismo, la única diferencia era el nombre del juego.

En el grupo 1 al juego se le llamó: El juego de la comunidad

 

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En el grupo 2 el nombre del juego fue: El juego de Wall Street.

 

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Tras jugar al juego, los investigadores evaluaron las 4 categorías diferentes:

  • – Los considerados “cooperativos” en el juego de Wall Street
  • – Los considerados “cooperativos” en el juego de la comunidad
  • – Los considerados “competitivos” en el juego de Wall Street
  • – Los considerados “competitivos” en el juego de la comunidad.

 

Los resultados mostraron que un simple cambio en la situación (como el nombre del juego) produjo un cambio tremendo en la manera de comportarse de las personas.  Las normas sociales moldean el comportamiento de las personas. En este ejemplo la personalidad de los participantes como era vista por sus compañeros no coincidió con la manera en la que en realidad afrontaron el juego.

En muchas situaciones un minino cambio en el contexto puede tener grande efectos quitando peso a las diferencias en las personalidades.

La suerte es una elección

A menudo me pregunto por qué hay gente que tiene tanta suerte, personas a las que siempre todo les sale bien, en cambio, existe otro tipo de personas a las que todo les sale mal. Sin ir más lejos, en nuestro circulo cercano de conocidos podemos encontrar aquellos que afirman tener muy buena suerte (y en efecto, siempre les sucede lo mejor), y por otro  lado, aquellos que se pasan el día lamentándose de su mala suerte. Además, muchas personas tienen amuletos, mantras que nunca olvidan decirse antes de algo importante, talismanes, encantamientos,… y otros métodos de validez discutible que emplean para tener ” buena suerte”. Pero, ¿la buena suerte es cuestión de suerte?

Cada uno crea su suerte.
Cada uno crea su suerte.

Un estudio realizado en el Reino Unido trató de demostrar que la buena suerte es más una elección activa que un proceso de azar. El encargado de la investigación fue el psicólogo Richard Wiseman. Este dividió un grupo de 400 voluntarios en dos grupos: los que se consideraban afortunados y los que no. La tarea que debían realizar todos los participantes era contar el número de anuncios que aparecían en una revista. El tiempo medio que tardaron en contar los anuncios los del grupo de los ”afortunados” fue de apenas unos segundos, frente al tiempo medio de dos minutos que tardaron los del grupo de la mala suerte.

Richard Wiseman
Richard Wiseman

¿Sorprendido? El investigador había introducido en la página dos de la revista la frase: ” DEJA DE CONTAR, HAY 43 ANUNCIOS EN ESTA REVISTA.”  El grupo de la buena suerte afirmó haber visto la frase enseguida y paró de contar. Por otro lado, el grupo de la mala suerte pasó por alto la frase y continuó contando.

Una de las posibles razones por la que las personas del grupo ” mala suerte” no se fijaron en la frase puede ser que este tipo de personas son más ansiosas que las personas que creen tener buena suerte. Las personas menos afortunadas y más ansiosas se pasan el tiempo buscando lo que creen que deben encontrar sin apreciar lo que hay alrededor. Van como con un piloto automático en busca de lo que creen que tienen que encontrar. Esto hace que por el camino  dejen pasar oportunidades de ser más felices y de buena suerte  ya que están demasiado ocupados. Por otro lado, la gente de la “buena suerte” , va por la vida más relajada y concentrados, no solo en lo que han salido a buscar, sino en los imprevisto y las novedades del camino.

no necesitas suerte

En este estudio también se comprobó que las personas con peor suerte no hacían nada por cambiarlo, en cambio las personas con buena suerte hacen cambios conscientes en sus vidas. Por ejemplo, una persona con peor suerte hace todos los días lo mismo, el mismo camino, las mismas tiendas, las mismas personas,… En cambio las personas con buena suerte intentan hacer cambios en sus vidas. A raíz de estos cambios encuentran cosas nuevas y obtienen diferentes y novedosas oportunidades. Así, su suerte cambia.

Puede que estos experimentos te parezcan una tontería para afirmar que cada uno crea su suerte. Pero, párate un momento a pensar en cuantas veces la buena suerte viene por la actitud positiva ante la vida y los cambios que hacemos conscientemete. La suerte se compone de oportunidades y lo que cada uno hace con esas oportunidades. En la vida, para ser feliz, hay que saber buscar esas oportunidades y aprovecharlas.

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