Familia

¿Pueden nuestras experiencias en la infancia determinar la manera de relacionarnos posteriormente?

¿Alguna vez os habéis fijado en la manera en la que nos relacionamos con los demás? Seguramente os habréis dado cuenta que personas diferentes se relacionan de manera diferente. Hay  algunas personas que  necesitan más afecto  y sufren cuando se separan de sus seres queridos mientras que otras lo hacen total normalidad, es más, parece como si necesitaran estar solas durante un tiempo.

lluvia

Esta cuestión, a la que los psicólogos han denominado la teoría del apego (Bowlby,1969), ha sido ampliamente estudiada y debatida durante muchos años. Según esta teoría, desde que somos pequeños vamos creando un modelo mental de como relacionarnos con los demás. Este modelo se construye mediante las experiencias de interacción que tenemos con los demás, sobre todo aquellas que vivimos en la infancia. En la infancia vamos aprendiendo la manera de relacionarnos con los demás, las expectativas y la manera de actuar frente a los demás, todo esto guiará nuestras relaciones futuras.
niños

El apego es el lazo afectivo que se establece entre el niño y una figura específica, que una a ambos en el espacio, perdura en el tiempo, se expresa en la tendencia estable a mantener la proximidad y cuya vertiente subjetiva es la sensación de seguridad.

Oritz Barín y Yanrnoz Ybaben ,1993

Existen 4 estilos afectivos importantes (Hazan y Shaver, 1987; Main, Kaplan y Cassidy, 1985) :

  1. Estilo afectivo seguro:

    1. Son personas caracterizadas por tener un modelo positivo de ellos mismos y de los demás. Es decir, se perciben de manera positiva, tanto a ellos mismos como a las personas que los rodean. Por lo tanto, presentan una autoestima alta, confianza en si mismos y en los demás, no presentan problemas interpersonales serios y tienen un deseo de intimidad sintiéndose cómodo con ella.
    2. El estilo seguro surge en infancia con madres que presentan gran sensibilidad. El niño muestra confianza en el cuidador pero se muestra ansioso ante la presencia de extraños o las ausencias del cuidador. Ademas presentan un equilibrio entre las necesidades afectivas y la autonomía.
  2. Estilo afectivo huidizo-alejado (o evitativo)

    1. El modelo mental que presentan este tipo de personas es positivo de si mismo, pero negativo de los demás. Es decir, presentan confianza en ellos mismos, pero no en los demás, por ello tienden a evitar crear grandes vínculos afectivos con otras personas, y suelen evitar crear lazos de confianza con otras personas. Emocionalmente presentan una alta auto suficiencia, pero una baja necesidad de apego, es decir no tienen una gran necesidad de buscar ni crear relaciones muy íntimas con el resto de personas. Además de presentar una elevada incomodidad con la intimidad. También consideran las relaciones con los demás como algo secundario a cuestiones materiales o logros.
    2. Suelen ser hijos de madres que muestran indiferencia o inhabilidad psicológica. Los hijos presentan poca ansiedad durante la separación y desinterés en el reencuentro. Desconfian del cuidador y ante su ausencia presentan agresividad o inhibició.
  3. Estilo afectivo preocupado:

    1. Este tipo de personas tienen un estilo mental negativo de si mismos, pero positivo de los demás. Es decir, tienen mucha necesidad de apego y de estar con los demás, pero les resulta difícil llegar a ello ya que se minusvaloran y se sienten inferiores al resto. Presentan baja autoestima y tienden a depender mucho de los demás, teniendo una gran necesidad de aprobación y preocupación excesiva por las relaciones.
    2. Presentan una gran insatisfacción , creen que sus actos no están relacionados con sus consecuencias, es decir, creen que por más que se esfuercen no van a conseguir lo que se proponen. Esto les lleva a estar siempre preocupados y buscan siempre la aprobación de los demás. Se creen socialmente incapaces y muestran un temor al abandono.
    3. Los cuidadores de estos niños presentaron inconsistencia de sus habilidades emocionales. A raíz de ello, los niños muestran inseguridad hacia otros. Desean intimidad, pero tienen miedo de que esta se pierda. Ante la separación de la madre/cuidador presentan angustia intensa, mezclan comportamientos de apego con agresividad.
  4. Estilo afectivo temeroso.

    1. Este estilo corresponde apersonas que presentan un modelo mental negativo tanto de si mismos como de los demás. Se sienten incomodos en situaciones de intimidad monstrando una alta necesidad de aprobación y además considerar las relaciones como algo secundario y baja confianza en si mismso y en los demás. Son personas que generalmente se sienten frustradas porque al mismo tiempo que necesitan el contacto social y la intimidad, tienen temor al rechazo que les hace evitar situaciones sociales y relaciones intimas, disminuyendo la posibilidad de establecer relaciones satisfactorias.
    2. El estilo parental que han recibido ha sido violento o impredecible. Han tenido experiencias tempranas caóticas y manifiestan un deseo de escapar de la situación.

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Respondiendo a la pregunta que os planteo al comienzo, si, la manera de relacionarnos con los demás se crea mediante las experiencias vividas en la infancia. Por lo tanto es muy importante cuidar este tipo de relaciones con los bebes y niños pequeños ya que estas son las raíces para que cuando crezcan tengan un tipo de apego seguro.

Si quereis conocer un poco más los tipos de apego, aquí os dejo este video en el que aparecen varios niños pequeños con sus padres: https://www.youtube.com/watch?v=qaXcjExnhbM

Curiosidades

¿Qué opinan los niños sobre el matrimonio homosexual?

¿Recuerdas cuando fue la primera vez que descubriste que también existe el amor entre personas del mismo sexo? Algunos de estos niños aún no lo saben… Y su reacción es esta:

 

Increíble. Lo mejor son las caras de los niños.

educación

Premios y libros.

Está bien, recuerdo aquellos veranos cuando era pequeña y mis padres me dejaban salir a jugar o ir a la piscina una vez había terminado los deberes. Me sentía feliz e intentaba terminar mis tareas lo más rápido posible. También me gustaba terminar los deberes y ponerme a leer mis libros favoritos, sus aventuras, sus historias,… No entendía como la gente odiaba leer, y tenía que ser premiada para hacerlo. … Pero, ¿qué hubiese pasado si mis padres me hubiesen premiado cada vez que leía un libro como cuando premiaban el hacer mis deberes? Lo más probable es que ahora no me gustase leer.

La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren.

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Es muy fácil premiar a alguien para que continúe con esa actividad en el futuro. Pero antes de premiar a un niño tenemos que diferenciar dos tipos de conductas: las que a los niños les gustan y a las que no. Si a un niño no le gusta leer o hacer los deberes será útil y efectivo premiarle.  El niño justificará  externamente que hace sus deberes por el premio, pero aun así los hará. Pero si al niño ya de entrada le gusta leer y lo hace porque recibe una satisfacción interna y le premiamos, terminará por leer para conseguir un premio y hará una interpretación externa de ello: yo leo porque mis padres van a dejarme jugar después.




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Tenemos que aprender a premiar las conductas que inicialmente no presentan una satisfacción interna. Esto es especialmente peligroso en los  colegios. Muchas veces, los profesores dan por hecho que sus alumnos no les gustan leer y premian a toda la clase para ello.  Esto hace que a los niños que les gustaba leer ahora solo lo hagan por el premio y no porque les apetece realmente leer.

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