10 razones para leer Frankenstein

9781435136168_p0_v12_s260x420Nunca he tenido especial interés por la historia de Frankenstein. Un día por casualidad tuve que leerla en clase, y es entonces cuando comprendí del error que había cometido subestimando la gran obra de Mary Shelley. Frankenstein cuenta la historia de Víctor, un joven noble, de familia distinguida, autodidacta, curioso, sabio y con un gran afán por demostrar a su padre la capacidad de hacer algo grande, de ser importante. Estas aspiraciones le llevan a estudiar minuciosamente el principio de la vida y a descubrir como infundir vida a la materia inerte. Guiado por sus pensamientos de éxito y grandeza crea un monstruo. Poco a poco se va dando cuenta del error de su creación. Pero es demasiado tarde, su vida se irá poniendo patas arriba, es una sucesión de acontecimientos que le llevarán a una vida infeliz y llena de culpas y remordimientos.

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10 Razones para leer Frankenstein o el moderno Prometeo.f56f48c3df87ee0f73268377ef9a18d0

  1. Descubrirás que llevas toda la vida llamando Frankenstein al monstruo, cuando en realidad Frankenstein es el apellido de Víctor, el creador del monstruo al que correctamente deberíamos llamar: El monstruo de Frankenstein  (Ya que en ningún momento especifica su nombre)
  2. Porque cuando descubras que el título completo es Frankenstein o el moderno Prometeo, querrás saber de dónde viene eso de En la mitología griega, Prometeo es el Titán, amigo de los mortales,  que roba el fuego de los dioses, para darlo a los hombres y engaña a Zeus, quien posteriormente le castiga. En la obra de Mary Shelley, hace referencia a la osadía de Víctor Frankenstein por hacer o poseer las cosas divinas.
  3. Porque la historia de cómo surge esta obra es también curiosa. Mary Shelley se encontraba el verano de 1816 en la mansión de Villa Diodati, Suiza, con sus amigos (quienes posteriormente se convertirían en autores importantes): Percy Bysshe Shelley (su futuro esposo), John Polidori y Lord Byron. Era un verano frio, lluvisio y aburrido en Suiza y decidieron escribir cada uno un cuento terrorífico. Mary Shelley empezó a escribir lo que en dos años se convertiría en la primera novela de ciencia ficción. Además esta pequeña competición dio a la luz a  El vampiro,  publicada por Polidori, la cual abrió las puertas al género los vampiros y fue de gran inspiración para Bram Stoker en Drácula.
  4. Porque a pesar de ser una obra que refleja la sociedad de principios del siglo XIX, es atemporal. Mary Shelley presenta una crítica a la ambición, la indiferencia por las consecuencias de los actos y los prejuicios y la discriminación por la apariencia y aspecto físico. Temas que actualmente también nos preocupan.
  5. La obra viene en forma de enseñanza. Comienza con la historia de un Walton, un joven ambicioso, impulsivo, impaciente y con ansias de fama. Víctor Frankenstein entra en la vida de Walton por casualidad y, al descubrir el error más grande que puede llegar a cometer guiado por sus impulsos, le cuenta su historia, en forma de enseñanza.13768672_1126812_b
  6. Frankenstein es mucho más que ese cuento de terror que siempre nos han contado. Es una lucha entre el hombre y Dios.
  7. Es interesante ver la evolución del monstruo y como se va haciendo malvado. Desde su creación, un individuo amable, bueno, con acciones buenas, y como la sociedad, mediante su rechazo y la falta de cariño y compañía, le van convirtiendo en un ser repugnante y asesino.
  8. Es un tanto inesperado y te enganchará.
  9. La criatura de Frankenstein que todos nos imaginamos gracias a la popular película de 1931 en la que Boris Karloff hacía de una bestia torpe, violenta, de tez verde, cráneo plano y con dos electrodos por el cuello, contrasta con la imagen descrita en la novela de una criatura de casi dos metros y medio, piel amarillenta ojos acuosos, pelos y labios negros y grandes y dientes blancos. Además, aprende a leer, hablar varios idiomas y reflexiona filosóficamente sobre su condición humana.    Nada que ver con la imagen que tienen muchas personas.
  10. Porque te gustará.

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Aprendiendo de los mejores.

Las personas inteligentes aprenden de las demás. La mejor prueba de que algo puede hacerse es saber que alguien antes ya lo hizo. He encontrado un libro muy interesante que pondré en mi lista de libros por leer: Aprendiendo de los mejores de Francisco Alcaide Hernandez. Por ahora os dejo esta lista de 25 consejos que podrás encontrar en el libro: Aprendiendo

  1. Lo primero de todo: decide lo que quieres ser, hacer y tener.
  2. El secreto de avanzar es comenzar.
  3. Tu mente dirige tu vida: o controlas tu mente o tu mente te controla a ti.
  4. La acción es la verdadera medida de la inteligencia.
  5. Hacer el bien a los demás es la forma más inteligente de recibir.
  6. Tu capacidad de aprender es tu activo más valioso.
  7. Regla número uno de las relaciones personales: haz sentir importante a la gente.
  8. Vivir es elegir, y elegir es descartar.
  9. El único fracaso es no intentar aquello que deseas.
  10. Ser inteligente es saber disfrutar de cada instante.
  11. Vivir es atreverse a que sucedan cosas.
  12. El mundo cree en quien cree en sí mismo.
  13. Lo importante no es lo que sabes, sino lo que haces con lo que sabes.
  14. Toda acción nace de una emoción; primero conmueve y luego convence.
  15. La confianza es el aliente del talento.
  16. Tú no ere tus títulos, eres tus logros.
  17. Cuanto mejor es tu marca personal, menos vendes y más te compran.
  18. No digas que no tienes tiempo, di que tus prioridades son otras.
  19. Se puede saber mucho de todo y no hacer nada de lo que se sabe.
  20. Productividad no es hacer muchas cosas, sino eliminar todo lo que no tuene que hacerse.
  21. Si quieres más logros, tienes que exigir más de ti mismo
  22. Un feedback honesto puede ser duro de escuchar, pero es lo mejor para nuestro desarrollo profesional.
  23. No vendas productos o servicios, vende soluciones.
  24. Lo que realmente tiene mérito es continuar cuando no puedes más.
  25. Sabiduría no es saber; sabiduría es hacer.

Premios y libros.

Está bien, recuerdo aquellos veranos cuando era pequeña y mis padres me dejaban salir a jugar o ir a la piscina una vez había terminado los deberes. Me sentía feliz e intentaba terminar mis tareas lo más rápido posible. También me gustaba terminar los deberes y ponerme a leer mis libros favoritos, sus aventuras, sus historias,… No entendía como la gente odiaba leer, y tenía que ser premiada para hacerlo. … Pero, ¿qué hubiese pasado si mis padres me hubiesen premiado cada vez que leía un libro como cuando premiaban el hacer mis deberes? Lo más probable es que ahora no me gustase leer.

La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren.

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Es muy fácil premiar a alguien para que continúe con esa actividad en el futuro. Pero antes de premiar a un niño tenemos que diferenciar dos tipos de conductas: las que a los niños les gustan y a las que no. Si a un niño no le gusta leer o hacer los deberes será útil y efectivo premiarle.  El niño justificará  externamente que hace sus deberes por el premio, pero aun así los hará. Pero si al niño ya de entrada le gusta leer y lo hace porque recibe una satisfacción interna y le premiamos, terminará por leer para conseguir un premio y hará una interpretación externa de ello: yo leo porque mis padres van a dejarme jugar después.




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Tenemos que aprender a premiar las conductas que inicialmente no presentan una satisfacción interna. Esto es especialmente peligroso en los  colegios. Muchas veces, los profesores dan por hecho que sus alumnos no les gustan leer y premian a toda la clase para ello.  Esto hace que a los niños que les gustaba leer ahora solo lo hagan por el premio y no porque les apetece realmente leer.

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