Cultivando felicidad

El amor no tiene etiquetas.

El amor no tiene género.

El amor no tiene raza.

El amor no tiene discapacidad.

El amor no tiene edad.

El amor no tiene religión.

Quiero compartir con vosotros este vídeo tan maravilloso que he encontrado por ahí.

Para reflexionar

Melancolía, la felicidad de estar triste.

31 de diciembre. Día 365, semana 52.

A medida que nos hacemos mayores mirar el calendario y pensar  que los días pasan cada vez más rápido es casi inevitable. Hoy 365 días se nos van. Vuelan al cajón de los recuerdos, ese que está lleno de trocitos de momentos que vamos coleccionando  a lo largo de nuestras vidas. Vivimos en un mundo en el que todo pasa corriendo y  el tiempo que nos queda para  abrir el cajón de los recuerdos es etéreo, pero ,el día 31 de diciembre es por excelencia, el día en el que todo el mundo abre su cajón, para buscar en el los pequeños trocitos del 2014.

FRASCO-RECUERDOS

Mirar todos esos momentos y recuerdas como celebraste el año pasado su última noche y parece que fue hace poco. También pensar como celebrarás esta noche dentro de un año. Las personas con las que lo harás, el lugar,… Muchas  veces puede parecer que todo sigue igual, pero te vas dando cuenta de que hay un montón de cosas que han cambiado. Te das cuenta de que tú has cambiado.

Tutorial en diy-enthusiasts
Tutorial en diy-enthusiasts

Te paras a pensar en todo lo que has conseguido hacer este año, en todo lo bueno que te ha pasado, y en todo lo bueno que has hecho que pasara. También en todo lo que no has hecho, pero que seguro intentarás hacer este año.

Muchas veces, pensamos que todo va a cambiar de la noche a la mañana, que el día 1 de enero seremos mejor personas, una mejor versión de nosotros mismos, pero nuestros propósitos acaban por incumplirse esta misma noche. Se nos ocurren un millón de cosas buenas para hacer este año, muchas de las cuales sabemos que acabaran por quedarse en nuestra imaginación. Pero aun así, nos hace ilusión ponernos metas, somos felices pensando en todo lo que aún nos queda por vivir.

Nada cambia, si nada cambia
Nada cambia, si nada cambia

 Estamos en la primera semana del año. La primera de las 52 que tenemos por delante, para  superarnos a nosotros mismos, para crear nuevos recuerdos  y buenos momentos, para llenar los álbumes de fotos con sonrisas y las manos de esperanzas. Porque cuando nosotros mejoramos,  hacemos que los que nos rodean mejoren con nosotros.

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A veces pienso que los propósitos de año nuevo no sirven de nada, pero también me hace ilusión pensar en  cómo va a ser este año, todo lo nuevo que este año va a traer: oportunidades, nuevas historias por escribir, personas que entrarán en nuestras vidas, otras que saldrán, y las antiguas que se quedarán un año más, todas esas pequeñas cosas que hacen que tu año sea único y  que al recordarlo al final te saquen esa sonrisa, tu sonrisa. El último día del año es día de sonrisas, de reencuentros, es un día en el que nos ponemos un poco melancólicos, pero como dice Víctor Hugo, la melancolía es la felicidad de estar triste. Pensar en el año que ha pasado y saber que no vas a volver a vivir esos momentos, que hay personas que jamás volverás a ver, pero aun así estar feliz, feliz porque te hizo reír mientras duró, feliz porque has aprendido que las cosas no duran para siempre y eso te hace quererlas aún más, disfrutar de cada pequeño momento porque los momentos no se repiten, pasan y nos dejan únicamente con sus recuerdos.  Este año nuevo quiero guardar recuerdos, y por eso, porque me hace ilusión y porque quiero escribir ya una nueva historia, mi 2015,  aquí os dejo 10 cosas que me gustaría recordarme cada uno de los días que este año tiene.

  1. Ten paciencia.
  2. Sé ordenado.
  3. Aprende, enseña y comparte.
  4. Sonríe. Sonríete a ti mismo, sonríe a los demás y sobre todo, sonríe a la vida.
  5. Escucha.
  6. Disfruta de cada momento.
  7. Viaja y explora.
  8. Sé un poquito más sano.
  9. Estate aquí y ahora.
  10. Mueve el culo.
Técnicas de Estudio.

Técnicas de estudio para sacar buenas notas.

Las navidades, a diferencia del tiempo de descanso que es para muchos, para otros es un periodo de estudio y preparación de exámenes. Para todos los que tengáis que organizaros las navidades para estudiar, os he preparado hoy algunos trucos para que cumpláis vuestros objetivos, sin perderos el tiempo de navidad, reuniones familiares, amigos, cenas y demás cositas.

 1. La organización es la base de todo.

Lo primero que tienes que hacer es  organizarte el tiempo. Valorar los días que tienes para estudiar y la cantidad de material que tienes que estudiar.

A mi me gusta hacer un cuadro con los días que tienes. Por detrás del cuadro haz una lista con las cosas que tienes que estudiar.  Sé concreto, no sirve de nada poner: estudiar ética, hay que concretar esto: por ejemplo:

  1. Hacer esquemas de los temas 1, 2, 3, 4, y 5 de ética.
  2. Estudiar los temas 1,2,3,4,5, de ética.
  3. Leer los artículos X, Y , G. Hacer una resumen de los artículos. ..
  4. Hacer un repaso.

Una vez que tenemos todas las cosas que vamos a hacer, haremos una estimación de lo que nos puede llevar cada una de esas tareas.

En el cuadro que has creado con los días señala claramente los días que no vas a hacer nada, como por ejemplo la tarde de noche buena, la mañana de año nuevo etc. Señala también los días que sí que vas a poder hacer cosas y plantearte unos horarios realistas. Deja también tiempo para el descanso y una hora para imprevistos.

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Por ejemplo puedes apuntarte que vas a estudiar por la mañana de  9 a 13 y de 3 a 7. Para una organización de las horas de estudio, pasa al punto 3.

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Pincha en la imagen para descargar un planificador.

 2. Fuera distracciones.

Lo más importante a la hora de estudiar es no tener nada que nos distraiga. Muchas veces estamos acostumbrados a estudiar en nuestra habitación. Hay que tener cuidado con esto ya que muchas veces cualquier cosas que haya en la habitación puede ser una distracción. Por ejemplo, imagina que estas estudiando y ves que la habitación está muy desordenada, ves algún papel que te recuerda que tienes que hacer algo o ves el ordenador y tienes ganas de meterte en Facebook o meterte a responder algún correo.

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Recuerda que el tiempo de  estudio es solo de estudio. No sirve de nada ponerte 4 horas un día a estudiar y estar cada dos minutos levantándote a hacer algo diferente. Pierdes tiempo en levantarte y pierdes el hilo de lo que estabas haciendo teniendo que volver a recuperarlo. A veces es mejor estudiar una hora solo, pero estudiar de verdad.

El móvil también es un gran distractor. Recuerda no tenerlo nunca en sonido cuando estés estudiando. También es recomendable no tenerlo a la vista ya que muchas veces solo con mirar al móvil ya nos viene la cabeza por ejemplo aquel mensaje que dijimos que enviaríamos y nunca enviamos.

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3. ¿Cuánto tiempo hay que estudiar?

Hay mucha gente que no es capaz de estar más de 30 minutos delante de un libro. Lo normal es estudiar 55 minutos y hacer descansos. Un método que leí una vez, es la técnica del pomodoro. Lo que necesitas es un reloj de estos de cocina. Se trata de estudiar 4 horas intensivas, en periodos de 55 minutos con 5 minutos de descanso entre ellos. Es decir, te pones 55 minutos de reloj, estudias ese tiempo y luego tienes 5 minutos, para salir de la habitación, ir al baño, comer algo, bajar a la calle. Después sigues, y así hasta completar las 4 fases. Después necesitarás más de 1 hora de descanso.

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4. Prémiate.

Siempre es más fácil trabajar y estudiar duro si sabes que después de eso tendrás un premio. Recuerda darte premios solo cuando hayas cumplido tus objetivos. Si te has propuesto leerte un capítulo de tal libro en 1 h y no los conseguido porque has estado distraída no deberías premiarte.

Los premios pueden ser ver una serie , algo de comida, salir por ahí. Los premios son más efectivos si se dan tras haber terminado la actividad. Es decir cuando más junto esté el premio de la actividad mejor, ya que nuestro cerebro aprende a relacionar el trabajo duro con la recompensa.

5. Motívate.

Escribete alguna frase donde puedas leerlas, para recordarte que tienes que centrarte, o que tienes que esforzarte.

En resumen: organízate el calendario y haz una lista  concreta con las tareas que tienes  que hacer. Date descansos y premiate. No pasa nada por que haya días en los que no hagas nada, mientras vayas cumpliendo tus objetivos. Organiza bien tu espacio de trabjado, evitando los objetos que puedan distraerte. Lo optimo es estudiar por periodos de una hora con descansos.

Bienestar

El monstruo que nos come por dentro.

¿Cuántas veces nos ha sucedido que aun teniendo todas las capacidades para hacer algo bien, nos hemos puesto nerviosos y hemos terminado por hacerlo todo del revés? ¿A quién no le ha pasado  llevar semanas preparando un examen, una charla o cualquier otra actividad, tenerlo todo perfecto, pero en el último momento la ansiedad, inquietud, nervios, nos traicionan?

Ante una situación nueva o desconocido, algo que percibimos como incontrolable, siempre existe esa sensación de nervios, inquietud,…

¿saldrá todo bien? ¿Me harán muchas preguntas que no podré responder? ¿Serán muy duros conmigo? ¿Sabré hacerlo bien? ¿No pasará nada malo?

Que nos surjan este tipo de dudas frente a una situación nueva, o diferente, es normal. La diferencia entre las personas que superan exitosamente esas situaciones y las que no, es muy sencilla: saber ignorar estos pensamientos automáticos.

Esta sensación de nervios, ansiedad es como un monstruo que vive dentro de nosotros y se alimenta de adrenalina. Cuando nos encontramos ante un peligro (puede ser real o imaginado), nuestro cuerpo genera adrenalina. Esta es una reacción normal y adaptativa, hace millones de años esta adrenalina es la que nos ayudaría a huir y salir corriendo de los lobos. Esta adrenalina despierta al monstruo que teníamos dormido dentro de nosotros.  Entonces, nos damos cuenta de que tenemos el monstruo dentro (la ansiedad). Mientras el monstruo digiere la adrenalina puede vivir y se hará fuerte.

Cuando ya no hay más peligros y el cuerpo deja de generar adrenalina, el monstruo se queda dormido e hiberna, pues no tiene con que alimentarse. El problema es cuando es el propio monstruo el que nos da miedo. Entonces generamos adrenalina para luchar contra el monstruo e intentar expulsarlo de nosotros. Lo que sucede es que cuanto más intentamos luchar contra él, más adrenalina generamos, lo que hace que el monstruo se alimente más y se haga cada vez más potente. El monstruo nos dice que se va a comer nuestro cerebro, que va dañarnos el corazón, nos va a paralizar para siempre.

Pero, si aceptamos al monstruo en nuestro organismo, somos capaces de observarlo detenidamente y ver que ni nos va a paralizar, ni nos va a dañar el corazón ni nada. Si dejamos de darle importancia, de verlo como algo más, dejaremos de darle alimento y el monstruo morirá de inanición.

Se trata de intentar habituarnos a las situaciones nuevas, a dejar que las cosas pasen, a observar sin reaccionar, de esta manera, la sensación de nervios y de ansiedad desaparecerán por completo. Dejar que nuestros pensamientos automáticos no nos afecten, dejar de identificarnos con ellos. Porque tú no eres tus pensamientos. Dejar a nuestra voz interior hablar, pero sabiendo nosotros no somos ella, que ella no tiene capacidad para controlar nuestros movimientos.

Jamás entres en una discusión con el monstruo. No  trates de contestarle porqué haciéndole caso y prestándose atención, estás dándole de comer, haciéndolo más grande, y dejando que se quede más tiempo dentro de ti.