Falsos recuerdos: recordando peligrosamente.


Lo más aterrador de todo es que, quizá, eso en lo que creemos con tanta fuerza, no necesariamente es la verdad.

La madre de Elizabeth Loftus murió ahogada cuando ella tenía 14 años. 30 años más tarde su tío le ‘’recordó’’ que había sido ella la primera que encontró a su madre ahogada. En un principio ella no lo recordaba, pero debido a la persuasión de su tío, terminó por recordar y hasta recrear la historia. Unos días después el tío le llamó pidiendo disculpas, se había equivocado y había sido una tía suya la que había encontrado a la madre.

Este acontecimiento hizo pensar mucho a Loftus. ¿Podemos crear en nuestra mente recuerdos falsos? ¿Podemos recordar algo que nunca ha sucedido? Esto intentó explicar en su famoso experimento llamado “Perdido en el supermercado”. Loftus pregunta a una serie de personas como fue el día en el que se perdieron de sus padres en el supermercado. Perderse en el supermercado es algo muy común, pero que no a todo el mundo le ha pasado. Las personas  a las que se lo preguntaron, al principio parecieron sorprendidas, pero a medida que Loftus insistía y hacía preguntas, los sujetos acababan por recordar algo que nunca había ocurrido. Los investigadores implantaron recuerdos falsos en los sujetos. Otros experimentos similares se han llevado a cabo, pero con recuerdos mucha más difíciles. Por ejemplo: hicieron creer a personas que de pequeños casi se ahogan en el mar y que el socorrista tuvo que salvarles o que un perro les mordió.

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Los falsos recuerdos son peligrosos. En muchos juicios la única prueba son recuerdos de las víctimas , recuerdos que quizá sean falsos.  Por ejemplo, Loftus relata el caso de Titus.

Titus era manager de un restaurante, comprometido, a punto de casarse. Un buen día, fue con su novia a un restaurante y a la salida de este, fue arrestado por la policía por tener un coche igual y un aspecto similar a un hombre que había violado a una joven en aquella zona. Sin apenas una palabra, Titus fue arrestado. Al siguiente día enseñaron a la victima varias fotos y ella dijo creer que Titus era el culpable. Varios días después en el juicio, la victima afirmó estar segura de que Titus era el que la había violado varias noches atrás.

Titus fue a la cárcel, perdió la fe en el sistema legal, pero tuvo una idea. Llamó a un periódico y se interesaron en su caso. Le ayudaron a buscar al culpable real y resulta que encontraron a un hombre acusado de más de 50 violaciones que era el culpable del caso.

Titus fue liberado, pero a raíz del estrés sufrido durante esos días, perdió su trabajo, su novia le dejó debido a su agresividad, perdió su dieron y a los 35 años murió de un ataque al corazón relacionado con el estrés.

La psicóloga Elisabeth Loftus se ha centrado en  estudiar la memoria, pero no la memoria en relación a lo que la gente olvida, sino la memoria cuando la gente recuerda cosas que no ocurrieron o cosas que ocurrieron de otra manera. ¿Cómo pasó la victima de creer que el era el culpable a estar segura de que el era el culpable?

Los recuerdos son constructivos. Son como una página de Wikipedia en la que puedes cambiar el curso de las cosas, pero también otros pueden hacerlo.

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Otro famoso experimento realizado por Loftus, trató de como las palabras pueden cambiar los recuerdos. A un grupo de personas se les enseñó un video de un accidente de coche. Después se les pidió que recordaran como había sucedido y les preguntaron a qué velocidad iba el coche cuando el accidente ocurrió. La misma pregunta fue formulada de diferentes maneras:

  1. A que velocidad iba el coche cuando chocaron
  2. A que velocidad iba el coche cuando se estrellaron

A las personas en las que la pregunta contenía la palabra estrellarse, respondieron velocidades mayores y además en sus recuerdos introdujeron elementos como: cristales rotos ( que no aparecían en el video real)

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En un juicio, las personas están bajo estrés y las preguntas del juez pueden distorsionar o contaminar los recuerdos.

He aprendido que por mucha confianza que muestre alguien al contarte algo, por más detalles que te proporcione y por más emoción que ponga, no tienen por qué ser real.

 

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