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Antiguamente, durante el Renacimiento, la mente y el cuerpo se estudiaban por separado. Los médicos y los físicos se encargaban del cuerpo, mientras los curas y los filósofos lo hacían de la mente.  Pero poco a poco hemos ido siguiendo los consejos de los griegos y descubrimos que la mente y el cuerpo funcionan en pareja. La relación entre ellos es bidireccional, es decir, si tenemos un cuerpo saludable, nuestra mente funcionará bien , y si nuestra mente está equilibrada, nuestro cuerpo responderá de manera adecuada.

Para llevar una vida saludable tendremos que encontrar el equilibrio entre la mente y el cuerpo. Una de las cosas más importantes a la hora de tener un cuerpo saludable, es el ejercicio físico.( Hace ya varias semanas publiqué un entrada sobre el deporte y la depresión https://estibabalia.wordpress.com/2013/06/20/deporte-como-tratamiento-para-la-depresion/)  El ejercicio además de combatir una de las enfermedades mentales más extendidas en la sociedad actual (ansiedad y depresión) ,  también posee otros beneficios:

  • Produce sentimientos de logro
  • Nos sentimos auto eficaces
  • Ayuda a prevenir enfermedades (como virus, catarros, …)
  • Mejora el sueño
  • Produce sentimientos de aceptación
  • Mejora los procesos mentales
  • Ayuda a mantener los cerebros de personas mayores más saludables.

Además, no solo el ejercicio físico ayuda a sentirnos mejor, sino el simple hecho de llevar una buena postura hace que nos sintamos más seguros de nosotros mismos.

Mirándolo desde la perspectiva contraria, lo que nosotros pensamos sobre el ejercicio moldea nuestro cuerpo. Para ver hasta que punto podía llegar la influencia de la mente sobre el cuerpo, realizaron un estudio en el que les dijeron a una parte de limpiadoras de un hotel que el ejercicio que realizaban mientras limpiaban les ayudaba a perder peso. Las limpiadoras que mantuvieron esa creencia durante un mes, perdieron peso y consiguieron tener un cuerpo más bonito que las que siguieron trabajando como lo habían hecho hasta entonces.

Nuestras creencias sobre el mundo moldean nuestra realidad. Si tenemos una actitud positiva frente al ejercicio la motivación se incrementa y llegaremos a realizar más ejercicios que teniendo una mentalidad negativa.

Además, la mente también es capaz de cambiar el cuerpo no solo físicamente, sino también el sistema nervioso y el inmunológico. Se ha estudiado que las persona con estrés son hasta cuatro veces más vulnerables a un catarro corriente que las que no tienen estrés. También, los que poseen más apoyos sociales y tienen mejores relaciones con los demás sufren menos enfermedades que los que tienen relaciones sociales pobres.

Muchas veces cuando nuestra mente no funciona bien, todo ello se refleja en nuestro cuerpo; los dolores de espalda, el cansancio, el dolor de cabeza,… Debemos hacer que nuestra mente funcione bien para que el cuerpo también lo haga y para ello podemos ayudarnos del cuerpo. Llevar una buena alimentación, tener una buena comunicación con los demás, hacer lo que nos gusta, no romper con nuestros valores y hacer ejercicio son unas buenas claves para llevar una vida saludable en cuerpo y mente.

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