Los días van pasando y con ellos las oportunidades de descubrir cosas nuevas. Todos los días hay momentos para aprender lo que no sabíamos. El problema es que vivimos en una sociedad que no siente curiosidad, que va por la vida sin inmutarse, sin preguntarse el por qué.

Actualmente debería ser diferente. Poseemos internet, libros, las personas importantes están más cerca de nosotros que nunca. Y lo peor de todo es que somos menos curiosos que antes. Curiosidad, de eso se trata. Quizá con esta sobreexposición a la información hemos ido perdiendo poco a poco esa cualidad ahora tan en decadencia como es la curiosidad.

Recuerdo cuando era pequeña, todo el mundo me llamaba lorito, estaba todo el día preguntando el porqué de las coas. Poco a poco he ido creciendo y he dejado de hacerlo. Quizá por no parecer una pesada, por pereza, por falta de interés. Creo que nunca es tarde para volver a recuperar esa curiosidad que de pequeños invadía nuestros días. Porque aún nos quedan muchas cosas por descubrir.

Imagínate tu calle, ¿nunca te has preguntado de dónde viene el nombre? Es en lo que nos fiamos prácticamente todos los días y nunca nos hemos parado a pensar la historia. Por ejemplo, mi calle hace referencia a un pintor famoso. Pero nunca me he parado a investigar sus obras, ni su vida.

Por esas pequeñas cosas que podríamos llegar a descubrir gracias a la curiosidad. Tras hacer esta reflexión, he decido hacer dos cosas:

  1. Empezar a preguntarme el porqué de las cosas, el cómo .
  2. Cada noche antes de dormir pararme a pensar en lo nuevo que he aprendido al terminar el día. Porque cada dia aprenda algo nievo. Imagen
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