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Tener un mínimo de dinero para cubrir las necesidades básicas es necesario para poder ser feliz. Pero a partir de ese nivel, dinero y felicidad ya no están relacionados. No es más feliz el que más tiene, es más feliz el que más da. Michael Norton afirma en su libro Happy money que podemos alcanzar una mayor felicidad invirtiendo en los demás en lugar de en uno mismo. Los comportamientos altruistas nos hacen más felices.

El mejor método para ser felices es invertir en los demás.

Resulta difícil comprender como donar dinero a una organización benéfica puede hacer más feliz a la gente que invertir el dinero en tu familia o en tí mismo. Pero lo cierto es que nos sentimos bien cuando vemos que la gente es feliz gracias a nuestro dinero. Por ejemplo, hace varios años estaba muy de moda apadrinar niños. Lo más normal sería pensar: ¿Pero cómo puede hacerte feliz dar dinero a un niño que jamás vas a conocer?  Y sí, lo más probable es que jamás conozcas a ese niño, pero ver las fotos, los dibujos y las cartas que te envía , eso hace feliz a la gente, ver que gracias a su dinero ese niño ahora es feliz, ahora puede estudiar y sacar hacia delante a su familia, te hace sentir orgulloso y sobre todo feliz.

En un experimento, varias personas recibieron un sobre con dinero y con unas instrucciones de cómo emplearlo. Los del grupo 1 tenían que gastarlo en ellos mismos mientras que los del grupo 2 solo se les permitía gastarlo en otras personas.  Al final del experimento, los del grupo 2 ( los que lo gastaron en otras personas), se sentían más felices que al inicio del experimento. Para los del grupo 1 nada había cambiado, se sentían igual.

Dentro de la psicología positiva hay una intervención que propone que para incrementar nuestro bienestar no tenemos más que hacer regalos inesperados a nuestros amigos. Y está demostrado, siendo generosos, altruistas y compartiendo lo que tenemos, nuestra felicidad se incrementa.

Hace unos años, en  un restaurante de Philadelphia, una familia pagó su cena y la cena de otros comensales. Cuando estos fueron a pagar y vieron que otros lo habían hecho por ellos, pagaron la cena de otra mesa, y durante las siguientes cinco horas se creó una cadena.  Lo cierto es que estamos hechos para compartir , y somos felices haciéndolo. Las personas egoístas sienten vergüenza y ademas segregan cortisol, la hormona del estrés. Lo que hace que tengan más enfermedades que el resto.

+¿Es necesario más dinero para ser feliz?

-Sí, pero para compartir.

felicidad

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