Cuántas veces habremos visto a alguien hacer algo bien e inmediatamente hemos deseado ser igual de talentosos. Pero muy pocas veces hemos pensado en el trabajo que eso conlleva. Es cierto que hay personas a las que se le dan muy bien ciertas cosas, pero también es cierto que si no practican nunca llegarían a ser sobresalientes.

En un experimento de K.Anders Ericsson en el que siguieron el desarrollo de varios pianistas, pintores, escritores…, durante 5 años , llegaron a la conclusión de que el talento necesita 10.000 horas para desarrollarse. Vamos, que necesitamos practicar algo durante 10.000 horas para llegar a ser buenos en ello.

Aquí surge el problema de empezar algo. Las personas que tienen un pensamiento fijo sobre el talento, es decir, las que creen que el talento es innato y que por más experiencia que tengamos no va a cambiar, pronto abandonarán lo que han empezado porque no se verán capaces de llegar a tener éxito.

Cuando empezamos algo nuevo, tenemos que tener claro que no vamos a ser buenos desde el momento 0, pero que con la experiencia podremos llegar a serlo.

Saber lo que quieres hacer no es lo mismo que saber como hacerlo.Saber como hacerlo no es lo mismo que hacerlo bien.

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