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¿Por qué no despertarnos un día y decidir no esperar nada ? No pensar que las cosas saldrán de una determinada manera, que alguien hará algo como esperamos, … En definitiva, un día sin emitir juicios,   dejándonos sorprender , que nada sea demasiado nada.

Cuando somos niños, tenemos la habilidad de ilusionarnos por todo, eramos felices con todo, a medida que crecemos vamos formando un suelo de prejuicios que cuando somos mayores tenemos miedo que nos lo quiten. Porque los prejuicios son un mecanismo que antiguamente nos ayudaba a sobrevivir.

Pero actualmente, una de las causas de infelicidad es la tendencia a juzgar a los demás, y  sus acciones. Cuando algo no es como nosotros creemos que debería ser, nos enfadamos, estamos insatisfechos y esto provoca malestar.

Es imposible vivir permanentemente sin prejuicios, sin los debería ser así, ni sin expectativas acerca de lo que nos rodea. Pero lo que si que es posible es intentar vivir un día a la semana así. Levantarnos un día y no esperar nada, esto nos sorprenderá para bien, recuperaremos la habilidad ya olvidada de la ilusión y sobre todo, nos ahorraremos unas cuantas decepciones a lo largo del día. Imagen

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